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Imagen: César Mejías

Estas son las razones por las que deberías cambiarte este mes a la copita menstrual

La copita menstrual apareció hace años como una solución que podría reducir las toneladas de basura producidas por toallas higiénicas y tampones. Pero, a pesar de sus múltiples beneficios, aún se siguen utilizando productos desechables que aumentan la basura a nivel global.

Por Romina Diaz | 2018-08-08 | 15:22
Tags | mujeres, menstruación, productos higiénicos, basura, tampones
Cien mujeres menstruantes en Chile, producen 6.500 kg de basura al año y en 40 años, 260 toneladas de basura altamente contaminante y no degradable, explica Constanza Valenzuela.
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La menstruación es un proceso que vive, ha vivido o vivirá, más o menos la mitad de la población del mundo entero, alrededor de 456 veces en su vida. Y no solo afecta a las mujeres, sino que también al ecosistema, ya que, debido a este proceso se desechan toneladas de basura y plástico en todos los países del planeta.

Vamos a partir contándoles sobre el lugar a donde van a parar muchos de nuestros desechos plásticos (ojo, no solo los que botan las mujeres, sino todos), para después revelarles una de las grandes soluciones que ya existe hace bastante tiempo, pero que ha costado masificar entre nuestras congéneres: la copita menstrual.

La mancha de plástico más grande del océano

En 1985 se descubrió el “vertedero” más grande del mundo. La gran mancha o la enorme “isla” de desechos plásticos, ubicada cerca de la costa de California.

De alguna forma logramos acumular una cantidad de plástico de 1,6 millones de km2, o sea más del doble de Chile (756.102 km2), y con un peso de 80 mil toneladas, aproximadamente. ¿Se imaginan el olor? Una cantidad de basura que nunca veríamos en tierra continental, gracias al cielo, pero los peces no dirían lo mismo…

Estos 1,8 billones de piezas de plástico, se acumularon porque las corrientes y los vientos oceánicos arrastraron la basura hasta este punto. Y esto ocurre en varias ubicaciones centrales, ya que the Great Pacific Garbage Patch (como es conocida en inglés) es solo una, la más grande, de otras cinco islas de plástico (lamentablemente, hace poco se reveló otra de estas grandes “islas” próxima a las costas de nuestro país).


Ubicación aproximada de las cinco “islas” ya descubiertas. 
Fuente: The Ocean Cleanup

Por supuesto que todo el plástico que botábamos se estaba acumulando en algún lugar, y era de esperar que fuera en el mar, ya que cada año entre 5 y 13 millones de toneladas terminan en los océanos. Además, esta década se produjo y consumió más plástico que nunca antes: más de 320 millones de toneladas anualmente.

¿Y qué pasa con esta basura? Solo en los últimos tres años, se han generado 6.300 toneladas de desechos plásticos. De esta enorme cantidad, el 9% fue reciclado, el 12% incinerado y el 79% se acumuló en vertederos, en el entorno natural o en el mar.

¿Y qué hay de los productos de higiene femenina?

Quizás estés pensando que la mayor cantidad de basura de la gran mancha proviene de los productos de higiene femenina… Pero no es así. En su mayoría, proviene de elementos de pesca y de botellas de plástico. Sin embargo, esto no quiere decir que los tampones y toallas higiénicas no contaminen, ¡al contrario! Son altamente nocivos para el medioambiente, y las cifras a continuación sorprenden.

Constanza Valenzuela, gerente de MiaLuna, cuenta a El Definido sobre la enorme cantidad de basura que las mujeres botan cada mes. En su empresa analizaron estas cifras, calculando que cada toallita después de usada pesa 5 gramos, los cuales sumados corresponden a 65 kg de basura al año por mujer, aproximadamente.

Esto implica toneladas de basura, ya que hay alrededor de 4 millones de mujeres en edad fértil en Chile, según los cálculos de MiaLuna, y cada mujer puede llegar a utilizar alrededor de 13 mil toallitas y/o tampones en su vida. También hay que considerar que estos productos vienen en envoltorios y aplicadores de plástico que son usados por segundos y después son desechados.

Cien mujeres menstruantes en Chile, producen 6.500 kg de basura al año y en 40 años, 260 toneladas de basura altamente contaminante y no degradable, explica Constanza Valenzuela.

En 2016 también se hizo un estudio en la Universidad de Harvard sobre el impacto ecológico por productos de higiene femenina. Expusieron que no solo es una enorme cantidad de basura, sino que también tiene efectos negativos por la huella de carbono que produce. Además, estos productos pueden demorarse 500 años en biodegradarse.

Parte de esto se arregla usando la copa menstrual

Pero no todo es tan negro, ya que últimamente varias mentes brillantes han invertido sus energías en crear alternativas eficientes. Por ejemplo, las toallitas o tampones normales pueden ser reemplazados por productos más amigables con el medioambiente, como toallitas orgánicas y biodegradables. Pero éstas igual representan una cantidad de basura significativa que puede demorar varios años en biodegradarse, especialmente si se tira en un vertedero.

Sin embargo, hay otra alternativa, la copita menstrual. Un producto que no es desechable, sino que puede durar hasta diez años en lugar de renovarla mensualmente. Es un recipiente que se inserta dentro del cuerpo y se puede dejar ahí hasta por 12 horas, tiempo durante el cual se va recolectando la sangre de la menstruación. Luego de esto, se saca, se lava con agua y se vuelve a introducir hasta que termine el ciclo. 

Constanza Valenzuela cuenta que existe desde 1930 pero no tuvo tanto éxito en sus inicios. “No se usó por esta moda que hubo de usar puras cosas desechables, sin hacerse cargo de la basura que se estaba produciendo”, dice.

En general están hechas de silicona médica, pero ahora en MiaLuna están trabajando en una de material 100% reciclable, o sea que cuando dejen de servir como copa menstrual,el material podría ser reutilizado. “La silicona en cambio cuando deja de servirte como copa, es basura, que es una mínima cantidad de basura en comparación a las toallitas, pero es basura al fin y al cabo. En el fondo es amigable con el medioambiente, pero no es reciclable”, dice Constanza.

En pocas palabras, reducimos muchísima basura usando la copita y este no es el único beneficio.

Menos basura, más higiene y menos dinero

Como la copita menstrual está fabricada con silicona médica hipoalergénica, puede evitar alergias. Tampoco libera residuos de pesticidas ni blanqueadores en el cuerpo, a diferencia de los tampones que pueden dejar residuos de algodón.

La copita también evita infecciones, porque los gérmenes no se acumulan en ella y no hay casos de síndrome de shock tóxico (trastorno provocado por una toxina bacteriana), como ocurre a veces con los tampones. Tampoco se producen olores: “Con la copa menstrual que va dentro del cuerpo y que hace un sello al vacío, la sangre no produce un olor porque no se oxida, ya que no está en contacto con el oxígeno”, dice Constanza.

Otro beneficio es que ¡se ahorra mucho dinero! El año pasado, el Huffington Post hizo un análisis sobre lo que gastan las mujeres a causa de la menstruación. En promedio, una mujer tiene su período entre tres o siete días y desde los 13 hasta los 51 años. Esto significa que tienen más o menos 456 períodos menstruales durante 38 años, o 2.280 días (6,25 años de su vida) con la comúnmente llamada regla.

El 70% de las mujeres en edad fértil usa tampones. Estos deben ser cambiados cada seis horas en promedio y una caja de 36 unidades cuesta alrededor de $7 dólares ($4.500 pesos chilenos). Por lo tanto:

1 tampón cada 6 horas = 4 tampones por día.
5 días (promedio duración de menstruación) de un período = 20 tampones por ciclo.
456 períodos = 9.120 tampones.
Con 36 tampones por caja, eso equivale a 253.3 cajas en tu vida por 4.500 pesos cada una = $1.138.500

Por el otro lado, la copita menstrual vale entre $10.000 y $20.000 pesos y dura como mínimo tres años, pero puede durar hasta diez. O sea, si solo se usa la copita durante los años fértiles, una mujer puede gastar alrededor de 40 mil pesos en lugar de más un millón de pesos. Impactante.

Aquí algunos links en Chile para comprarla: Mialuna, Copita Menstrual y Lady Cup.


Fuente: 
Wikipedia

¿Entonces, por qué no es más usado?

Aunque existe al menos desde 1930, la copita se ha hecho más conocida en los últimos años. Según Constanza Valenzuela, esto se debe a que recién la población se está haciendo más consciente de la cantidad de desechos que se van acumulando en el mundo.

Paula Acuña, quien imparte talleres de menstruación consciente y autoconocimiento, nos dice que aún hay un alto porcentaje de la población que usa productos desechables por desconocimiento. “Muchas no saben de la copita y también una parte importante de las que sí la conocen, les cuesta empezar a usarla porque les sorprende o da asco tocar su propia sangre. Creo que la gente tiene un gran desconocimiento de su propio cuerpo o lo ven como un tema tabú”, dice Paula. Al usarla, “le haríamos un gran favor a la madre tierra y un favor a nosotras mismas por la posibilidad de reconectarnos con el cuerpo”, agrega.

En África una de cada 10 niñas falta al colegio durante la menstruación y algunas lo abandonan una vez que llegan a la pubertad. Esto se debe a que no tienen fácil acceso a estos productos higiénicos y en muchos colegios tampoco hay facilidades sanitarias que permitan que las niñas se cambien de toallitas o tampones cada seis horas. Por esto, millones de niñas se quedan en casa cuando están con la regla, lo que llevó a algunos gobiernos del continente a entregarle a varias comunidades la copita menstrual. Esto simplificó la vida de muchas niñas en África; gracias a la copa menstrual ya no tienen que estar constantemente comprando productos higiénicos ni cambiándolos cada cuatro o seis horas.

Solo la empresa MiaLuna ha vendido 60 mil copas menstruales desde el 2015, lo que además de ayudar a miles de mujeres, colabora a evitar la producción de toneladas de basura. Como mujeres, tomemos conciencia del problema ambiental que generan nuestros desechos, comprometámonos con esta causa y demos este pequeño paso, dejando los tabús de lado.

¿Probarías con la copita?

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