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Imagen: César Mejías

7 pecados capitales: ¿a quién se le ocurrió condenarnos por glotones o lujuriosos?

Libros, películas, videojuegos... Son varias las referencias culturales que existen sobre la concepción religiosa de los siete pecados capitales. Pero, ¿te has preguntado cómo surgió está calificación de "malos comportamientos" y a quién se le ocurrió condenarnos por sentir gula o envidiar al vecino?

Por Alejandro Fuenmayor | 2019-06-07 | 13:00
Tags | Religión, Historia, Catolicismo, Pecados, Pecados Capitales, Evagrio Póntico, Tomás de Aquino, Cultura
"Un vicio capital es el que se ordena a un fin muy apetecible, de tal modo que, al apetecerlo, el hombre llega a cometer muchos pecados" (Santo Tomás de Aquino).
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El thriller de 1995, Se7en, es considerada por expertos y cinéfilos como una de las mejores películas de la historia. La trama, que cuenta la investigación de una serie de crímenes en serie, tiene la particularidad de resaltar la obra del escritor italiano Dante Alighieri, la popularmente conocida Divina Comedia.

El viaje de Dante a través de los círculos del infierno, es un recorrido por los pecados capitales (los mismos que inspiran al asesino de la película), siendo uno más grave que otro, a medida que avanza en su camino por el inframundo.

Pero, ¿alguna vez te has preguntado quién estableció dicha lista y por qué tomaron gran importancia en el ámbito religioso?

Pecados que originan muchos otros

Si definimos al pecado como una "transgresión consciente de un precepto religioso", ¿qué es lo que le da el carácter de "capital" al grupo conformado por la lujuria, la ira, la soberbia, la envidia, la avaricia, la pereza y la gula?

Teniendo en cuenta que el término pecado capital no es mencionado en La Biblia, habría que remontarse al año 375 d.C. para dar con su origen. El monje cristiano Evagrio Póntico, es la primera persona a la que se le atribuye la concepción de una lista con los ocho patrones del mal pensamiento.

El ranking del pecado (por darle un nombre moderno) elaborado por Evagrio Póntico, estaba integrado por la gula, la avaricia, la pereza, la tristeza, la lujuria, la ira, la vanidad y el orgullo. Además, el lugar que ocupaba cada una de las ofensas fue establecido por este monje asceta (doctrina filosófica que busca la purificación del espíritu a través de la negación de los placeres) "en orden de creciente seriedad".

Posteriormente, en el año 590 d.C., el Papa Gregorio I redujo la lista de Evagrio Póntico a siete pecados, quitando la tristeza, la vanidad y el orgullo, y añadiendo la soberbia y la envidia.

En el siglo XIV, es Santo Tomás de Aquinoel que los menciona en su obra Suma teológica y, además, se atreve a darles la calificación de "pecados capitales".

"Un vicio capital es el que se ordena a un fin muy apetecible, de tal modo que, al apetecerlo, el hombre llega a cometer muchos pecados", expresó el también filósofo católico. Es decir, la denominación de “capital”, está dada por las acciones y pensamientos que se derivan de ese pecado, no por la magnitud del pecado en sí.

Siete virtudes y siete demonios

Pero surge otra interrogante: ¿cómo fue que esta lista, establecida por filósofos y teólogos de la época, se convirtió en un elemento de relevancia para el cristianismo?

Al parecer, a la iglesia católica no le bastó con los diez mandamientos, sino que, además, adoptó los pecados capitales como otro argumento a su favor en el control de sus fieles.

Durante la Edad Media, la Iglesia hizo hincapié en enseñar a todos los laicos los pecados mortales y recalcó el papel de las denominadas siete virtudes, una especie de contraparte de los pecados capitales.

Humildad, generosidad, castidad, paciencia, templanza, caridad y diligencia, son las siete virtudes del catecismo para hacer frente a los pecados capitales, inspiradas en el poema Psychomachia, de Prudencio.

Además, según explica la escritora estadounidense Rosemary Ellen Guiley en su libro The Encyclopedia of Demons and Demonology, en 1589 el obispo y teólogo alemán Peter Binsfeld, dio a conocer una lista de demonios asociados a cada pecado capital.

- Asmodeo: demonio asociado a la lujuria.

- Belcebú: también conocido como "el mismísimo demonio", está vinculado a la gula.

- Mammon: el demonio relacionado a la avaricia y la abundancia material.

- Belfegor: entidad demónica asociada a la pereza.

- Amon: a.k.a el marqués del infierno, es el demonio que induce a la ira.

- Leviatán: aunque popularmente es asociado a una bestia marina, según diferentes mitologías, Binsfeld lo relacionó a la envidia.

- Lucifer: quizá el más popular de todos, el ángel caído que después se convirtió en Satanás (¡pero no el perro de la Bruja del 71!), es el demonio de la soberbia.

Los pecados capitales en la cultura popular

A través de los años, los pecados capitales traspasaron su carácter religioso para convertirse en referencias de la cultura popular, en gran parte por el éxito del poema de Alighieri, una de las obras literarias más importantes de la historia.

Además del ya mencionado film Se7en, la Divina Comedia inspiró videojuegos como Dante's Inferno,y de la concepción de los pecados capitales también surgió un manga (posteriormente una serie de animé) llamada Nanatsu no Taizai(Los siete pecados capitales).

Son cientos las referencias literarias, cinematográficas, históricas y mitológicas que desde hace varios años han partido de la idea de estos patrones del mal pensamiento creados, en su día, por Evagrio Póntico; una historia que, indiferentemente de nuestras creencias, amplía nuestra percepción de las cuestiones divinas y la cultura religiosa.

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